Sigue Maria

>> jueves, 2 de abril de 2009

Hace un tiempo escribí una entrada que se titulaba "Cuando el alma muere", no se la razón pero me puse frente al ordenador y mis dedos la teclearon, era una entrada larga y la corté. Hoy la he encontrado y me ha gustado por eso os la vuelvo a poner junto con parte de lo que corté...sigue pareciéndome larga quizá más adelante la ponga al completo. La parte oscura es lo que ya publiqué. Ahí os va una parte más.

María estaba triste, decaída, llevaba muchos días así, su mente era un torbellino de recuerdos, de historias vividas, de sentimientos callados, pero ahora todo le parecía falso, se sentía actriz, más bien títere, ahora todos esos recuerdos solo eran dolores intensos, de esos que el tiempo cura, pero aún no había transcurrido el necesario, a su mente llegaban preguntas, algunas tontas, otras obvias pero todas ellas carentes de respuesta….preguntas, preguntas, preguntas….el tiempo le daría la respuesta a cada una de ellas pero las quería ya, las necesitaba ahora, no conseguía encajar las piezas de su puzle, de ese que todos tenemos en la cabeza. Se preguntaba cómo alguien es capaz de hacer daño a otra persona a sabiendas de que lo está haciendo, sin ánimo de sacar provecho, solo por el mero hecho de hacer daño, como alguien es capaz de tirar por tierra ilusiones, proyectos…sabía que su corazón ya estaba roto, sabía que solo quedaba un fantasma de lo que hubo, una mueca amarga donde antes hubo alegría. El golpe había sido demoledor pero quiso volver a ver su cara, quería ver si llegaba a intuir un atisbo de arrepentimiento, de dolor, de añoranza….de amor.

Quedaron en un café, no quería sitios sin gente, no se fiaba de él pero tampoco de sus propios sentimientos, acudió con una prisa que no entendía, su corazón le decía que allí estaba el hombre de su vida, pero por otro lado su cabeza le decía que todo era perder el tiempo, lo habían hablado hasta la saciedad durante mucho tiempo, él decía entender, comprender, que nadie le había hecho ver la vida así, que cambiaria, le decía lo que ella esperaba oír, pero en el fondo nunca llego ni a entender ni a comprender, no quería hacerlo. Se sentaron en la barra, no quería mesas alejadas pero pese a que la cafetería estaba llena, seguía teniendo miedo….al verlo sus piernas temblaron, un temblor que fue creciendo, llegó a sus manos y para que no lo notara decidió no tomar nada, se sentó y esperó a que dijera algo, en el silencio lo miraba tras las gafas de sol, eran su muro, su cobijo, escrutaba sus gestos, sus ojos, esos ojos en los que creyó ver amor alguna vez, esos ojos que sabía leer, pero en los que solo había una sonrisa falsa, una sonrisa que no decía nada, eran los de un ser vacio, miró a esos ojos que antaño amó, miró leyendo lo que ellos decían y se quedó helada, un segundo le bastó para ver que ni sabía ni sabría jamás, un segundo fue suficiente para ver lo que siempre vio y nunca creyó, un segundo bastó para saber que el fuego jamás será agua, porque quiere ser fuego y la naturaleza no le dejará ser agua, un segundo para ver el futuro, un futuro que le hizo estremecer, un futuro en el que jamás estaría porque ni quería ni podía estar, un futuro sin futuro, un futuro en compañía de la soledad.

Se levantó del taburete, salió de la cafetería y, sin volver la vista atrás, caminó calle abajo, alejándose de allí, alejándose de lo que creía sería su amor imborrable, no era ese cuerpo que quedaba atrás, era el que ella se había creado en su cabeza, pese a ser un sueño, a ese no dejaría de amarlo mientras viviera, notó que los pedazos de su corazón se deshacían en polvo y el viento frio de la tarde los dispersaba en el aire y se dijo: hoy he visto la muerte de mi alma, he ido a sabiendas de que iba a verla, quizá quería engañarme, pero he sido testigo en primera persona, no ha habido ninguna mano que me retuviera. Quizá necesitaba que muriera para renacer. Espero que hoy sea el primer día de mi vida.


Con esa esperanza caminó por la calle intentando calmar el torbellino de su cabeza, ver ese vacío en sus ojos le había dado fuerza, María iba con el abrigo abierto, su cabeza ocupada en revivir todos los momentos que habían pasado juntos, no se percataba del frio, pensaba si todo fue un sueño, si había vivido una mentira… si todo había sido falso. Revivía los momentos y se sentía estúpida, ¿cómo no había visto tantas señales? , ¿cómo no se había dado cuenta?..... En el fondo lo sabía pero pensaba que su amor podía perdonar y consentir cualquier cosa con la esperanza del futuro, de un futuro en común, pero él no quería pagar el precio de la fidelidad, de la sinceridad, del respeto. Sus ojos no veían, las lágrimas hacia ya rato que habían asomado y casi caminaba por intuición. Ese coraje que le dio el verlo se iba deshaciendo poco a poco y sabia que pronto no quedaría nada, ya empezaban a aparecer falsos consuelos, se decía que se daría cuenta de lo que perdía y volvería, entonces ella se haría la fuerte…soñaba con imposibles, eso no iba a ocurrir, sus ojos se lo habían dicho, le habían dicho “nena…no te enfades, si no es para tanto, podemos ser amigos, sabias que esto podía ocurrir, soy libre”….tantas cosas en tan poco tiempo que ni siquiera el consuelo de pensar que había sido parte de su vida tenía sentido.

En lo más profundo de su ser reconocía que lo ocurrido era lo mejor, había tomado un camino que no llevaba a ninguna parte, él no era un acompañante, era un lastre, ella lo amaba pero sabía que él no entendía el amor de la misma manera, intentaba odiarlo, pero su sentimiento de amor aún estaba presente. Caminó sin rumbo, en casa encontraría solo recuerdos, soledad.

Cuando llegó a casa era tarde, al entrar sintió frio, pese a la calefacción que luchaba por derretir las paredes, era un frio intenso, no estaba en el ambiente, estaba en su interior, sin saber porqué se vio haciendo una bolsa de viaje, metía cosas mecánicamente, sin pensar. Cuando se cansó, no sabía a ciencia cierta lo que había metido porque su mente tan pronto estaba lejos, como en un relámpago volvía a esa casa vacía y fría, cogió las llaves del coche y salió dando un portazo, bajó alocadamente las escaleras, era un séptimo piso pero no podía esperar el ascensor, cada segundo quemaba. Al salir a la calle su cabeza solo decía “donde está el coche, donde está….” mientras daba frenéticamente al mando de las llaves.

Vio un destello en la esquina y se encaminó hacia él, abrió la puerta y lanzó la bolsa aún abierta dejándose caer en el asiento, secó las lágrimas que no habían dejado de brotar de sus ojos y encendió el motor, gracias a Dios era el primero y al arrancar no tuvo que hacer maniobras porque, pese a secarse los ojos con el dorso de las manos, la visión no era clara, las calles seguían vacías, quizá no lo estuvieran pero a ella se lo parecian, las veia distintas, frias, oscuras. Calles por las que hacía pocos días había paseado sola o en compañía, caminando hacia el trabajo o de vuelta a casa, calles que entonces le parecían pequeñas, sencillas, alegres… Cómo cambia la perspectiva cuando todo carece de sentido, de futuro.

La calefacción del coche empezaba a calentarle, no se había quitado el abrigo pero no quería parar, el coche, como si tuviera vida propia, ya entraba en la autopista, siguió conduciendo mientras las líneas del asfalto, con su constante y monótono transcurrir, le iban dando una calma que en la batalla contra sus recuerdos y dolores parecía ir venciendo, encendió el equipo de música y el Cd que estaba puesto empezó a sonar, se quedó mirando al aparato y apretó el botón de expulsión, cuando este salió, con mucha tranquilidad lo cogió mientras bajaba la ventanilla y en un movimiento rápido, como si le quemara en los dedos, lo lanzó al asfalto…..era el maldito Joey Ramone, el disco preferido de él, hasta en eso había tenido que tragar…..y la rabia que hasta entonces había estado callada le invadió como una oleada.

17 Pasearon y charlamos:

Ambaàr 2 de abril de 2009, 20:10  

Hola!!!..

No terminè de leer, ando n la universidad yl a hora de clase me corta la inspiraciòn, pero espero vovler por la noche a terminar.

!!! inspirado!! me agrada como escribes!!! ya quisiera yo, hacerlo asì!

Besos!!!

roxana 2 de abril de 2009, 22:49  

Cunta movilizaciòn!!!!! no es facil finalizar algo sentimental, aunque digas tenerla clara! Son vinculos que se han hecho y dolorosos siempre! Un abrazo!

eva luciérnagas y zarzamora 2 de abril de 2009, 23:29  

Ah l'amore! Las historias, se repiten y sin embargo, cuando se cuentan, nunca son las mismas.La contaste, tal cual, con un tinte de
realidad empañado de nostalgias y tristezas.

Al menos, ahora podrà escuchar una buena Jota, tranquilita, lita,
mientras él sigue por ahî de "libertario".

Besos

Andrea 3 de abril de 2009, 0:23  

Pues enhorabuena, es un texto largo y me atrapó hata el final, has transmitido muy bien la angustia y desolación de María, su rabia. Un beso Santi.

Anónimo 3 de abril de 2009, 4:45  

Este texto me recordó a mi misma, como que yo lo vivi antemañana, en algun momento de la novida...debe ser que todos estamos en la misma deimensión pero paseamos por las otras....será así de universal el sentimiento compartido...
un saludo, pasé por aquí pero me quedé mirando desde la calzada...nos vemos en otracalle menos transitada...
antonella cuevas zambrano

ZAYADITH HERNÁNDEZ 3 de abril de 2009, 15:49  

no es largo, es perfecto, yo no le quitaría una sola palabra... me ha llegado muy hondo...he terminado de leerlo con dos lagrimas enormes en mis ojos... y sabes qué? mi primer nombre también es María....
besitos.

Ni del viento.. 3 de abril de 2009, 17:19  

Cuantas cosas lanzó junto al Cd....cuantas, cuantas, cuantas..

¡Me ha encantado!..¿continúa?

Un beso

Beeril 4 de abril de 2009, 22:05  

Al principio de comenzar a leer tu post, y no lo oculto, me daba pereza hacerlo... Pero ha sido continuar la historia y descubría que me atrapaba y seguía haciéndolo según me acercaba inevitablemente al final... Quiero decirte que ha sido muy bonita la historia de María.

Saludos!

Lionella 5 de abril de 2009, 3:04  

Qué maravilla de prosa y como me gusta ese temita que suena al entrar en tu blog de natasha. Sí soy amiga de Olvido, menuda una, jaja podrás disfrutarnos conjuntamente en el cortometraje que hemos hecho juntas. Te dejo besos salaos.

Inga Luv 6 de abril de 2009, 15:33  

Largo pero sin palabras innecesarias.
Nunca me han gustado las huídas, sobre todo si de lo que realmente huyes es de ti mismo, o mejor dicho, de tu comportamiento o actitud ante determinadas situaciones; creo que se crece realmente enfrentándote a todo ello cara a cara. Pero María, probablemente, necesitaba de esa huída, de poner tierra por medio, de instaurar distancias físicas para empezar de nuevo.
La entiendo, y ojalá supieran (todas las Marías) que también eso se supera, y siempre hay un horizonte amplio al que dirigirse.

Un placer.
Besos!

simplementeyo 6 de abril de 2009, 16:50  

Ay, María ha vuelto a dejarme preocupada.. Espero q remonté el vuelo y el tiempo curen sus heridas. Me encnata este relato. Besos

Yuria 6 de abril de 2009, 23:03  

Un abrazo, Santi. Me apetecía pasar a saludarte, ya que estaré fuera unos dias.

Ruth L. Acosta 7 de abril de 2009, 7:19  

Hola Santi...

Es increíble... sabes? me pasa algo raro... leí tu historia y me identifiqué tanto con ella... lo que acabo de entender, es que somos tantas personas en este mundo que coincidimos en sucesos, tristezas, alegrías, desencuentros, decepciones, tantas y tantas cosas... que curioso, que a veces pensemos que somos los únicos en sentir ó vivir ciertas situaciones... aunque, bueno, lo ideal sería que todos tuviéramos historias lindas que contar, verdad?

Me encantó tu historia, pero si me encantaría leerla completa. Por un momento en mi cabeza me pasó la idea de preguntarte si me permitirías publicarla en mi blog... pero no sé... tal vez, después te lo pregunte...

Te mando un beso cargado de mucho cariño hasta España... la verdad me dejaste un tanto triste y emocionada... hiciste que regresaran viejos recuerdos...

Guia Blog 7 de abril de 2009, 19:00  

hola, queria invitarte a que agregues tu blog a guiablog.net
es un directorio de webs y nos gustaría que estuvieras.
saludos

Diego

Luchete 12 de abril de 2009, 14:34  

Da "rabia e impotencia" observar la "rabia" ( valga la redundancia) de María...me gustó leerte Santiago,como siempre...

Un abrazo, ya ando de neuvo por este bello mundo... q he estado de vacas, hoy se me acaban jo jejejeje....buena semani compañero!

Yuria 13 de abril de 2009, 13:01  

Hola Santi, no sé cuando el amor muere, pero la amistad es más difícil que muera, no?
Un beso.

caramelosdementa 14 de abril de 2009, 11:28  

Ay Santi!! Como he echado de menos tu estupenda forma de escribir! No es largo, es genial. Un besote!!

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