Una de ripios, rimas y versos

>> viernes, 17 de abril de 2009

Como tengo todavía un poco de nostalgia de la Semana Santa...iba a coger el Don Juan Tenorio, propio de estas fechas (corrijo, me he columpiao y es propio de todos los santos...siesque tengo la chola pallá gracias MM, que seria de mi sin vos ;) ), pero me ha venido a la mano La Venganza de Don Mendo. La verdad que me he divertido, es un librito que se lee en apenas tres cuartos de hora y es de esos que no te importa releer. Al terminar he recordado un poema que me recitaba mi madre en plan de risas, el del Conde Sisebuto, de Joaquín Abati, os lo pongo.

EL CONDE SISEBUTO (de Joaquín Abati)

A 20 leguas de Pinto
y a 30 de Marmolejo
existió un castillo viejo
que edificó Chindasvinto.
Lo habitaba un gran señor
algo feudal y algo bruto
que se llamó Sisebuto,
y su esposa Leonor,
y Cunegunda su hermana
y su madre Berenguela
y una hermana de su abuela
que atendía por Mariana
y su cuñado, Vitelio,
y Cleopatra su tía
y su hermana Rosalía
y su hijo mayor, Rogelio.

Era una noche de invierno,
noche cruda y tenebrosa,
noche sombría, espantosa,
noche atroz, noche de invierno,
noche fría, noche helada,
noche triste, noche oscura,
noche llena de amargura,
noche infausta, noche airada.

En un gótico salón
dormitaba Sisebuto,
y un lebrel seco y enjuto
roncaba en el portalón.
Con gemido lastimero
el viento silbaba,
e imponente se escuchaba
el ruido del aguacero.

Cabalgando en un corcel
de color verde botella
raudo como una centella
llega al castillo un doncel.
Empapadas trae las ropas
por efecto de las aguas,
mas ¡como no trae paraguas,
llega el pobre hecho una sopa!
Salta el foso, llega al muro,
la poterna está cerrada,

-¡Me ha dado mico mi amada!

exclama-.

-¡Vaya un apuro!

De pronto, siente que algo resbala
sobre su cabeza,
levanta el brazo y tropieza
¡con la cuerda de una escala!

-¡Ah!...

dice con fiero acento.

-¡Ah!...

repite victorioso.

-¡Ah!...

vuelve a decir airoso.

-¡Ah!... ¡Ah!... ¡Ah!...

y así, hasta ciento.

Sube, que sube, que sube,
trepa, que trepa, que trepa,
en brazos cae de un querube,
la hija del conde... ¡la Pepa!

En lujoso camarín
introduce a su adorado,
y al notar que está mojado
le seca bien con serrín.

-¡Lisardo..., mi bien..., mi anhelo,
único ser a quien yo adoro,
el de los cabellos de oro,
el de la nariz de cielo!,
¿no sientes, ´di, dueño mío?,
¿no sientes nada a mi lado?,
¿qué sientes, Lisardo amado?


Y él responde:

-Siento frío,
frío siento, estoy helado.


-¿Frío has dicho?... Eso me espanta,
¿frío has dicho?... Eso me inquieta.
¿No llevarás camiseta?...
Pues toma una manta.

(Y le dió una servilleta)

-Ahora hablemos del cariño
que a nuestras almas disloca,
yo te amo como una loca.


-Yo te adoro como un niño.

-Mi pasión raya en locura.

-La mía es un arrebato.

-Si no me quieres, me mato.

-Si me olvidas, me hago cura.

-¡Cura tú?... ¡Por Dios bendito!
No repitas esas frases
¡en jamas de los jamases!
¡Pues estaría bonito!
Hija soy de Sisebuto
desde mi más tierna infancia,
y aunque es mucha mi arrogancia,
y aunque mi padre es muy bruto,
y aunque temo sus furores,
y aunque sé a lo que me expongo,
¡huyamos!... ¡vamos al Congo!
a ocultar nuestros amores!


-Bien dices, bien has hablado,
huyamos aunque se enojen
y si alguna vez nos cogen,
¡que nos quiten lo bailado!


En esto, un ronco ladrido
retumba potente y fiero.

-¡Es el perro, que me ha olido!
dijo blanco, el caballero.

Por una puerta excusada
y, cual terrible huracán,
entra un hombre..., luego un can...,
luego nadie..., luego nada...

-¡Hija infame! -ruge el conde-.
¿Qué haces con este señor?
¿Dónde has dejado mi honor?
¿Dónde, dónde, dónde, dónde?
Y tú, cobarde, villano,
antipático, repara
como señalo tu cara
con los dedos de mi mano
.

Tan grande fue el bofetón,
que el doncel, dando un traspiés
hizo añicos un jarrón
de un antepasado inglés.

Sacando presto un puñal,
de fuerte y temible acero,
pégole un golpe certero
junto a la espina dorsal.
El joven, naturalmente,
la diñó como un conejo,
ella frunció el entrecejo
y enloqueció de repente.
El conde se volvió loco
de resultas del espanto,
y el perro..., no llegó a tanto
pero le faltó muy poco.

Y aquí termina la historia
verídica, interesante,
histórica, fulminante,
capaz de cantar la gloria
de aquel castillo viejo
a 20 leguas de Pinto
y a 30 de Marmolejo.

11 Pasearon y charlamos:

roxana 18 de abril de 2009, 0:02  

QUE DIVERTIDO DE LEER, APARTE SE PUEDEN SACAR NOMBRES PARA NUESTROS HIJOS O NIETOS!!! DOS PAJAROS DE UN TIRO!
UN ABRAZO
BUEN FIN DE SEMANA
ROXANA

ZAYADITH HERNÁNDEZ 18 de abril de 2009, 3:14  

NO LO CONOCIA Y ME HA ENCANTADO...ME RECUERDA MUCHO A LAS HISTORIAS DEL CONDE LUCANOR... ES EXCELENTE, SUPER LIGERO DE LEER Y ME HE QUEDADO FASCINADA...OTRA COSA, NO HABÍA LEIDO TU PERFIL...HOY LO HICE Y HE ESTADO CON UNA SONRISA DE COMIENZO A FIN...ERES SUPER OCURRENTE Y ESO ES MUY RICO.
BESITOS.

eva luciérnagas y zarzamora 18 de abril de 2009, 9:53  

Yo sî que me la sabîa, la recitaba mi abuela y nos partîamos el trasero, y no nos cansàbamos de oirla.
También nos contaba el refràn "No te fîes de los hombres, aunque los veas llorar, pues con làgrimas te dicen, los palos que te han de dar".
Y si Don Mendo y el Conde Sisebuto, algo tien que ver...

Me hiciste reir una vez màs, y es que este blog, no tie pérdida, como tù.

Besotes y pasa un buen fin de semana, anda que..lo que a ti no se te ocurra!

¿Mañana más? 18 de abril de 2009, 13:04  

Ja, ja, ja, que me parto de risa con este romance tan surrealista, ja, ja, ja. Muy buena parodia del Romancero. No lo conocía, la verdad. ¡Qué buena manera de empezar el día!. Gracias, Santi. De éstos tienes que poner más.

Por cierto, el Tenorio de los Santos no de Semana Santa. De ésta última los Autos Sacramentales, que son un peñazo y no te recomiendo. Pero para gustos...

Miguel Baquero 18 de abril de 2009, 17:59  

Yo me sé una variación al principio que dice: Era el dueño del castillo / un señor de horca y cuchillo, / pelo nego, barba hirsuta, / era un auténtico pillo / un verdadero hijoputa...

Y luego seguía pero ya no me acuerdo cómo

Ruth L. Acosta 19 de abril de 2009, 6:43  

Santi querido...

Pásate a mi blog que te tengo un regalito con mucho cariño...

Besos enmielados...

Yuria 19 de abril de 2009, 11:54  

clap, clap, clap, :)

besitos.

Luchete 19 de abril de 2009, 16:53  

Dios no conocía yo ésto y me ha gustado mucho...me ha recordado amis clasedeliteratura, q con tanto cariño escuchaba...

Un abrazo Santiago, espero q estés bien,cuídate!

caramelosdementa 27 de abril de 2009, 11:54  

jajajaja, me ha encantaó!! Voy a buscar a l Abati este a ver que más tiene...

Anónimo 3 de abril de 2011, 17:54  

esta obra la interpretábamos en mi colegio! como era sólo de chicas,yo interpretaba a Lisardo aunq soy chica, pero me se toda la obra de memoria, aun todavía hoy que estoy terminando la carrera...y la adoro! aunque me acabo de enterar que en realidad Lisardo muere apuñalado... esa parte mi profesora se la saltó y me moria del bofetón directamente jaja muy buen post.Tania

Maria del Arco Martin 1 de noviembre de 2013, 16:49  

Me encanta! Yo lo aprendí de pequeña de memoria porque me lo contaba mi padre, se lo he contado a mis hijos y ahora voy por mi nieto

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